CRÍTICA A LOS CRÍTICOS CINEMATOGRÁFICOS

Artículo creado y maquetado para LODE por el Coronel Kurtz.
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En este artículo voy a ser bastante duro con los críticos cinematográficos y antes de empezar me gustaría aclarar dos puntos importantes. Uno es que se trata de un artículo de opinión y por tanto expresa lo que su autor, el coronel Kurtz, piensa no lo que opinan LODE y sus miembros. El otro es que siempre que se habla de un grupo de forma crítica conviene no confundir "la parte con el todo" y por tanto el lector debe entender que no critico a TODOS los críticos, ni su profesión, sólo a una parte de ellos y sólo determinadas actitudes. Aclarado el tema paso a exponer las actitudes que me han llevado a redactar este texto.

El cine es una industria.

Una vez escuché a un amigo decir "Las películas se dividen en dos categorías; las de arte y ensayo y las de violencia y sexo gratuito" a lo cual añadía "y a mi solo me gustan las del segundo tipo". Semejante aseveración, evidentemente enunciada en clave de humor, lanza sin embargo un torpedo a la línea de flotación de ciertos críticos cinematográficos que consideran que las películas solo tienen valor si "trascienden", si son "intelectuales", si son "minoritarias".

El cine, y de eso estoy convencido, es "el séptimo arte", pero también es una industria y no debemos olvidar que su objetivo es generar beneficio, ganar dinero, algo por cierto muy legítimo y que por lo general difícilmente se consigue con películas de "arte y ensayo". ¿Quiere eso decir que debemos dejar de lado películas como "El Séptimo Sello" (Ingmar Bergman 1.957)? Ni mucho menos. Lo que quiere decir es que en el CINE, así, escrito con mayúsculas, hay sitio para todo tipo de películas y que, aunque muchos críticos no estén de acuerdo con ello, una película que hable de temas trascendentes no tiene porque ser mejor que una que solo busque entretener. De hecho es notorio, y no hace falta dar ejemplos, que entre las primeras encontramos "notables bodrios" y entre las segundas "pequeñas joyas".

Los críticos olvidan con frecuencia que durante años el cine ha sido "la industria del entretenimiento y de la magia" y parecen ajenos al hecho de que mucha gente acude a las salas de cine para olvidar sus problemas y no para cargar con los de otros. Si, puede que al crítico de tal periódico le conmuevan los problemas de los transexuales de Kirkuk o que el de tal revista especializada crea que el mundo no puede vivir sin que se cuente la historia de la opresión de las mujeres pakistaníes, pero lo cierto es que la mayoría de la gente paga el precio de la entrada, ciertamente elevado, para evadirse de sus problemas personales y no para angustiarse con los de otros. Quieren dejar en la puerta de la sala la bronca con el jefe y los problemas con su mujer, o viceversa, y meterse en un mundo mágico y trepidante para salir con las pilas puestas, relajados y diciendo "guau no puedo creer que haya durado dos horas".

A esto hay que añadir que una película debería calificarse de éxito o de fracaso en función de si cumple o no con lo que pretendía. Así pues una película que busque entretener y ganar dinero será un éxito si lo consigue, se ponga el crítico como se ponga. Del mismo modo que una película que trata de impartir sesuda doctrina y solo lleva al cine a unos pocos cientos de personas, que además la encuentran lenta y aburrida, será un fracaso aunque un puñado de críticos digan que es la mejor película del año.

Sensibilidad de esparto

Nunca olvidaré cuando, estando en segundo año de carrera, un compañero nos llevó a un grupo de amigos a ver una película francesa en VOS (para más inri en tercera fila). Fueron dos de las horas más soporíferas que todos nosotros hemos vivido, pero el salió encantado y cuando el resto le dijimos que era "un coñazo de tomo y lomo" nos espetó, sin ningún tipo de pudor, "es que vosotros tenéis la sensibilidad de esparto".

¿Qué lleva a una persona supuestamente cabal a insultar de este modo a sus amigos? En el caso de este compañero haber pasado por un cine forum donde un pedante, que no pudiendo llegar a director se quedó en "experto en cine", le calentaba la cabeza a una cuadrilla de sumisos alumnos que le llamaban "il professore" y que tomaba como "palabra de Dios, te alabamos señor" lo que este decía, aunque la mayor parte de las veces fuesen exabruptos o simples pedanterías.

¿Por qué os cuento esto? Porque esa actitud, la del "professore" y la de mi amigo, es típica de muchos críticos. Y es que hay gente que vive en un pedestal desde el que imparte conocimientos a los demás y desde donde dice, como si fuese un dios, "Esto es magistral" o "Esto es bazofia para incultos" y pobre de ti si los contradices porque entonces te dirán, que tienes la sensibilidad de esparto o que NO tienes la capacidad intelectual necesaria para entender las cosas que ellos sí comprenden.

Prepotencia es la palabra que seguramente ha ocupado tu mente cuando hablaba de ellos, pero yo los llamo "obtusos" porque son incapaces de ver más allá de sus narices y porque tratan de "bobos" a personas que en muchos casos son más inteligentes y sensibles que ellos y lo hacen sólo porque ven películas comerciales. Si, señores, aunque no se lo crean se puede ser inteligente, culto e incluso escribir como los ángeles y que, pese a ello, te gusten las películas de sperhéroes o las de "tiros". Y es que, del mismo modo que "el hábito no hace al monje", podemos afirmar sin temor a equivocarnos que "el gusto por un determinado tipo de cine no hace culto al crítico".

Su juego está muy claro. Desean diferenciarse de los demás, colocarse un peldaño por encima y para ello deben odiar las películas que gustan a la mayoría y alabar las que todos odian porque de lo contrarío serían como el resto de los mortales. Así pues si te gusta el cine americano eres "vulgar", pero si conoces tres directores vietnamitas eres un "verdadero cinéfilo". Si te gustan la películas de risa eres "simple", pero si alabas a Peter Greenaway eres un "erudito".

Corporativismo, querencias y fobias.

"Hay que verla porque debemos apoyar la cine español". "Recomiendo a nuestros oyentes que vean esta película en lugar de otra de esas americanadas". Seguro que más de uno ha escuchado frases parecidas, e incluso peores, a más de un crítico y habrá quien diga que se trata de gente bienintencionada que busca lo mejor para la industria pero como yo soy un liberal irredento siempre pienso lo mismo "¿Quién coño eres tú para decirme donde debo gastarme yo mi dinero o que tengo o no tengo que ver?".

Señores críticos, ni todo el cine americano es malo ni todo el cine español o europeo es bueno del mismo modo que no todas las películas asiáticas son un derroche de virtuosismo ni las argentinas un soplo de aire fresco (que levante la mano el que esté hasta el gorro del acento porteño). Eso debería ser evidente para todo el mundo sin embargo entre los críticos tanto el corporativismo como las querencias y las fobias personales parecen ser los timones que guían sus escritos (subjetividad frente a objetividad).

Pedro Almodovar y Alejandro Amenabar, por poner dos ejemplos españoles, o Zhang Yimou y Hana Makhmalbaf, por poner dos extracomunitarios, no son seres omniscientes y por tanto son tan capaces de hacer "ladrillos" (películas infumables si lo prefieres) como cualquier otro director motivo por el cual no se entiende que gran parte de los críticos alaben sus trabajos, antes de ser estrenados o que aprieten filas y enristren las lanzas cuando el público les dice "Me habéis engañado. Esto aburre a las ovejas de cartón".

¿Cuentos críticos se pagan religiosamente sus entradas de cine? ¿Cuántos rechazan las invitaciones a los buffets y las premieres o devuelven los regalos promocionales? ¿Cuántos se enorgullecen de no tener amistad íntima con ningún director o actor relevante? Yo diría que casi ninguno y os haría dos preguntas para que reflexionaseis ¿Con semejante bagaje se puede ser independiente? ¿Son muchos críticos estómagos agradecidos que lamen la mano del amo que les da de comer en lugar de morderla si este se lo merece? ...

El gap generacional

Yo nunca he sido amigo de las listas, ni de los ránquines, pero si buscas en libros y páginas web especializadas en cine cuales son las mejores películas de la historia del cine en el top aparecen casi siempre "El acorazado Potemkin" (Sergei M. Eisenstein 1.925), "Ciudadano Kaine" (Orson Wells 1.941), "La diligencia" (John Ford 1.939), etc.

¿Son malas películas? Ni mucho menos, de hecho se trata de "masterpieces" sin embargo sorprende que el top lo sigan copando actualmente películas mudas, grabadas en blanco y negro o anteriores a 1.950. ¿Qué razones hay para eso? Muchas, algunas de ellas muy razonables, como que se trata de buenas películas, pero una un tanto extraña, que la lista fue creada hace mucho tiempo por "supuestos sabios" y que sus "sucesores", aplicados discípulos de estos, han seguido colocándolas en lo más alto porque creen que si las retiran cometen un delito.

El gap generacional, esa brecha que hace que una generación, por pura evolución natural, deje de entender a la que debe darle el relevo, debería estar ya presente también en la crítica cinematográfica pero no lo está. Los referentes ahora tendrían que ser otros, al igual que los clásicos, y del mismo modo que ahora en muchas facultades de filosofía se visiona "Blade Runner" (Ridley Scott 1.982), tendrá que llegar el día en el que los expertos ponga en el top películas como "Matrix" (Es un ejemplo que el lector coloque aquí la que crea que se lo merece).

Nuestros abuelos tenían clásicos musicales como "Concha Piquer", nuestros padres adoraban a "The Beatles" y los que hoy pinchan en la radio veneran a "Queen" o incluso a gente más moderna como "Oasis". Algo así debería pasar en el cine pero el proceso va demasiado lento. Pese a ello yo aun confío en que la evolución natural permita que un día el "top ten" de mejores películas lo ocupen cintas en color, con sonido 5.1, en formato 3D (o el que le de el relevo), etc y que aquellos que las configuren no tengan problemas en incluir películas de animación o de space opera. Por soñar que no quede, la esperanza es lo último que se pierde.

El Coronel Kurtz
Recuerda lo que decía Homer Simpson:
"Las opiniones son como los culos. Todo el mundo tiene una"

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