DANNY BOYLE, LA RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU DE KUBRICK

Artículo creado por Raúl Martin y maquetado por el General Nathan Kurtz para La Órbita de Endor.
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Stanley Kubrick (1928 - 1999) fue un director, como poco, peculiar. Todas las películas que rodó estaban dotadas de gran destreza, además muy pocas similitudes guardaban una con la otra. Incluso cuando compartieron género, como es el caso de los largometrajes bélicos "Senderos de Gloria" y "La Chaqueta Metálica", el efecto era tan disparejo entre una y otra obra que de no leer los títulos de crédito incluso se podría pensar que se trata de proyectos de directores distintos. Este "espíritu Kubrick" es algo que señores míos, servidor hecha muy en falta. Hoy en día los realizadores tienden a especializarse en uno o dos registros (acción, thriller, terror, comedia) y poco se alejan de estos territorios por lo general, salvo por la fiebre del oro. Y cuando lo hacen, dichos profesionales del fotograma siempre se suelen aseverar de que su marca sea tan distinguible que sus fans no tendrán problemas al reconocerlos. Entonces pienso en una excepción a esta regla y el primer director de cine que me viene a la cabeza es uno que casualmente resulta estar en el top de mi lista de favoritos. El inglés Danny Boyle.



Danny Boyle revisando el plano antes de filmar

Por suerte o por desgracia Stanley Kubrick sólo hay uno y la genialidad que desprendió probablemente nunca se vuelva a repetir. De manera que cualquier intento de asimilación a nivel cualitativo entre la trayectoria del magistral director de "Lolita" y otro aspirante posterior siempre resultará fútil. Ruego por ello que hagamos el ejercicio mental de dejar tal excelencia aparte. Una vez realizado este esfuerzo vemos que en la trayectoria de Danny Boyle, al igual que en el caso de Kubrick, se encuentra de forma muy marcada el salto de registro casi como señal identitaria.

El examen detallado llegará un poco más tarde (ahora nos encontramos en la difícil parte del artículo de exponer los argumentos pesados para de esta manera de acaparar la atención del lector), pero en la filmografía de Boyle vemos como comparten lugar géneros tan dispares como la película generacional, la comedia romántica, el terror, la ciencia ficción, la imitación a Bollywood o el género de montañismo. Cada planteamiento es distinto al anterior y al posterior, cada nuevo proyecto se comete con el riesgo de desagradar a tus bases, y cada siguiente film vuelve a balancearse en la cuerda floja del terreno inexplorado. Esta manera de labrarse una carrera es una forma muy incómoda de vivir, de eso no cabe duda. Pero aquellos que deciden recorrer esta senda son los pocos que buscan en el cine una forma de expresión libre de prejuicios y ataduras, que como todo en esta vida podrá tener un resultado mejor o peor; si bien ya sólo por la intención el gesto resulta loable.



Danny Boyle en el club social católico St. Mary con el Oscar

Procedamos sin más dilación a repasar un poco la trayectoria de Boyle para comprobar los argumentos esgrimidos. Las primeras incursiones profesionales de nuestro protagonista tuvieron lugar en el mundo del teatro. Esta ocupación se desarrolló principalmente en la década de los 80. Y alternando esta actividad devinieron sus primeras incursiones en el mundo de la imagen gracias a la televisión. Durante más de un lustro trabajó en este medio antes de lanzarse a la aventura cinematográfica.

"Tumba Abierta" (Shallow Grave, 1994):
El primer paso en el camino de la actual carrera cinematográfica de Danny Boyle se realizó en compañía de algunos fieles compañeros de fatigas, Ewan McGregor como intérprete protagonista y John Hodge como guionista. La película nos narra la historia de tres jóvenes amigos que comparten piso, y por una desafortunada decisión se ven envueltos en un lío de drogas y delincuencia. El mentado altercado transformará a uno de ellos en un asesino y hará que las vidas de los tres peligren. Esta arrinconada cinta, vista con el prisma del tiempo supuso algo así como un ensayo general para el brillante trabajo que le sucedería un par de años más tarde, una historia igualmente de amigos y excesos, con criminales de por medio.

"Trainspotting" (1996):
Poco o nada nuevo se puede decir de esta película basada en una novela de Irvine Welsh. Obra generacional, provocadora, irreverente, emblema del indie durante una temporada (como todo lo que adopta el indie), una película que hay que ver sí o sí si se quiere entender el cine vanguardista de los 90. Pero retratemos un poco la historia. "Trainspotting" nos brinda la vida de un grupo de amigos en la década de los años 80 cada cual más socialmente desahuciado. Renton y sus amigos son drogadictos, estafadores, ladrones, afectos a la violencia y camellos que viven en Edimburgo (Escocia). Odian la sociedad y les repugna el convertirse en un engranaje útil de la misma, de manera que hacen todo lo que pueden para mantenerse al margen de todo que pueda suponerse como "normal". Pero llega un momento en que Renton decide abandonar esa vida, desintoxicarse y escapar a Londres. Sin embargo, su pasado le perseguirá y sus amigos terminarán por involucrarlo en una temeraria operación de drogas.

No es recomendable acabar sin destacar una banda sonora de pop inglés medio retro, medio actual; donde brilló con luz propia el Bron Slippy del grupo Underworld, uno de los mayores himnos que la música tecno haya dado jamás. Y como era de esperar, esta película lanzó al éxito tanto a su director, como al nuevamente protagonista Ewan McGregor, amén de descubrirnos a muchos ese tremendo actor que es Robert Carlyle. También repite por cierto John Hodge como guionista. Éste mismo se encargó de escribir el guión para una secuela titulada "Porno" - adaptación igualmente de un texto de Irvine Welsh - que permanece todavía sin ser rodada.

  

Carteles de Tumba Abierta (Shallow Grave) y Trainspotting

"Una historia diferente" (A life less ordinary, 1997):
Una vida menos corriente, ¿Quién no desea eso mismo? Sin duda lo mejor de este largometraje fue su título. Esta película se trata de una obra menor, una comedia romántica donde un torpe secuestrador (Ewan McGregor) se incauta de la rebelde hija de un millonario (Cameron Díaz) y por casualidad (o toque divino) surge el amor. Una obra hecha excesivamente deprisa que, pese a contar de nuevo con el capaz protagonista de "Trainspotting" y el mismo guionista, John Hodge, no obtuvo buenos resultados. Pasemos a cosas más interesantes.

"La playa" (The Beach, 2000):
Esta adaptación de una novela de Alex Garland le costó a Boyle la amistad con Ewan McGregor. Fue el propio actor quién le recomendó que la adaptara. Y aunque finalmente fue culpa del estudio que McGregor no la protagonizara (lo hizo Leonardo Di Caprio), el alboroto mediático causado en Gran Bretaña generó una brecha personal y laboral entre ambos. Desconozco si ha habido reconciliación, pero director y actor no han vuelto a trabajar juntos desde entonces. Polémicas aparte, lo que aparentemente se nos vendía como una película de guapos adolescentes en un escenario paradisíaco Danny Boyle lo transfigura en relato de personajes llevados al límite y la pérdida del paraíso, consiguiendo crear un microcosmos distópico con toques surrealistas. Toda una sorpresa. Sin embargo, el cambio de final respecto al libro causó la exacerbación de muchos fans de la obra original.

  

Carteles de Una historia diferente (A life less ordinary) y La Playa (The Beach)

"28 Días después" (28 Days later, 2002):
Un nuevo salto mortal con caída sobre los dos pies manteniendo el equilibrio. En esta ocasión Boyle cuenta con el guión de Alex Garland para un film de horror donde se rehabilita el concepto del zombi. El planteamiento nos muestra ahora como amenaza a un ser "infectado" en lugar de a un cadáver putrefacto. Esto hace que el nuevo monstruo cuente con mayor velocidad y sea más letal. Le película está narrada de forma trepidante en su primera mitad y desemboca en una segunda parte donde lo retorcido de la condición humana pasa a ser la principal amenaza. Una nueva diana completa que se cuenta entre lo mejor de la filmografía de este director.

"Sunshine" (2007):
La sucesiva parada es ahora en el campo de la Ciencia Ficción. La historia de una agonizante expedición al sol con toques sobrenaturales y atmósfera de claustrofobia enfermiza conforma en esta ocasión la trama. Esta imprevisible experiencia tal vez no sea todo lo perfeccionista que podría, pero nos demuestra sobradamente lo poco encasillable que resulta este director.

  

28 Días después (28 Days later) y Sunshine

"Slumdog Millionaire" (2008):
Otra película en mayúsculas que además gozó con el respaldo de los galardones (un Oscar, un Globo de Oro y un BAFTA). Esta extraña fábula de amor, más programas televisivos, más hermanos enfrentados y miseria, no hay manera humanamente posible de clasificarla. Dado que además de lo contado está emplazada en la India y dirigida como si una producción de Bollywood se tratase. Al final se superan las etiquetan con facilidad cuando el guión es tan sólido, los personajes tan intensos y la historia tan magnífica. Porque cuando una película te hace reír, llorar y estremecerte a lo largo de su metraje, el trabajo está más que cumplido. El que suscribe opina que este proyecto devino el que definitivamente consagraría a Danny Boyle como un profesional alejado de las modas que se mueve a su propia corriente.

"127 horas" (127 Hours, 2010):
Hasta el momento en se escribe esto es la última película estrenada por Danny Boyle. Nos entramos ahora con una historia de supervivencia. En esta cinta se nos cuenta la dramática experiencia real de Aron Ralston, interpretado por James Franco. Estamos ante el tremendo padecimiento sufrido por este joven escalador cuando quedó insalvablemente atrapado en solitario durante una de sus excursiones. El protagonista se va marchitando a medida que nota como su vida está tocando a su fin, hasta que llega el momento de tomar una dura decisión en aras de poder liberarse. La película está rodada con un tono algo videoclip y regatea el temido aunque previsible dramatismo sentimental. Aún y así parece más una ópera prima que la obra de un director con tablas, puesto que sí cuenta con fuerza y vitalidad, pero también se lastra con una carga excesiva de ingenuidad. Aquí casi nos retrotraemos a los tiempos de su 4ª película, "La Playa", en lugar de asistir a una evolución. Sin embargo no deja de ser un producto arriesgado hasta cierto punto y nuevamente rupturista en su trayectoria.

  

Slumdog Millionaire y 127 horas (127 Hours)

Los rumores actuales colocan como nuevos proyectos de Boyle una nueva entrega de la franquicia arrancada en "28 Días después"; o un thriller con triángulo amoroso en colaboración nuevamente con John Hodge; incluso una nueva película con el actor Ewan McGregor (esto va a terminar como la enemistad Loquillo / Sabino Méndez, ya veréis). Algo que sí ha confirmado directamente el propio director es su papel al frente de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Habrá que aguardar y permanecer atento. Eso siempre con Danny Boyle.

Por último, y cerrando el bucle inicial sobre el contraste Boyle / Kubrick, reconocer que tal vez hubiera sido más diestro contraponer al maestro que nos brindó obras pletóricas cono "2001: Una Odisea en el espacio", o "La Naranja Mecánica" con otros directores. Llevar lo de hoy a cabo con el también excelente Terry Gilliam hubiera sido quizás más sensato. Pese a todo, sinceramente opino que Danny Boyle es un director al que merece que le den una oportunidad y que a este paso se labrará con seguridad un hueco entre los grandes. Por lo pronto nadie le puede quitar el mérito a pequeñas obras maestras como "Trainspotting", "28 Días después" o "Slumdog Millionaire", cajas contenedoras aunque sea tenuemente de la misma maravillosa chispa de genialidad de Stanley Kubrick.

© Raúl Martin
29 de Junio de 2012

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