UNA DÉCADA PARA LA CIENCIA-FICCIÓN Y LA FANTASÍA

Artículo creado por Raúl Martin y maquetado por el Coronel Nathan Kurtz.
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Si el cine de la pasada década (2001-2010) ha sido mejor o peor en términos globales es un debate en el que podéis estar seguros que no entraré. Pero lo que sí se puede aseverar es que el decenio que quedó finiquitado al entrar en 2011 ha supuesto la época más fértil para las sagas de fantasía y ciencia ficción que ha visto nunca la historia del cine. El fenómeno de las sagas cinematográficas no tiene nada de nuevo, Tarzán lleva repitiendo protagonismo en el celuloide desde 1918, ídem Drácula, Frankenstein y otros monstruos con punto de partida literario. Y si lo que pedimos es un poco más de consistencia de personajes, o que cohabiten en un universo estable, autóctono y perenne, recordemos que el glamuroso James Bond nos lleva acompañando desde 1962. Entiéndanse estos como ejemplos ilustres sin ánimo de ser más importantes o destacados que otros no nombrados aquí.

Pero estas no son las sagas fílmicas a las que me referiré hoy. Busquemos historias más concisas, donde los personajes estén interpretados de la misma manera - y a poder ser por el mismo actor - a lo largo de diferentes entregas. Casi como si se tratase un gran tapiz, o una larga historia contada en distintos episodios. Esta fórmula empieza a acontecer con éxito y notoriedad en la segunda mitad de la década de los 70 del S.XX. Hablo del arranque de sagas, aunque también se podrían razonar como franquicias, como las de Alien ("Alien el 8º pasajero", 1979), Star Trek ("Star Trek: la película", 1979) y por supuesto Star Wars ("Star Wars Episodio IV: Una nueva esperanza", 1977). Estos productos declaran un concepto cinematográfico más definido a sus ya mencionados predecesores (James Bond, Drácula, etc.). Además, rápidamente se constituyen como un lenguaje muy útil dentro del género de la ciencia ficción y el terror. Por ello en la década de los 80 se siguen alimentando estas franquicias a la par que al tren se suben sagas tan variopintas como - cito algunas a modo de muestra - Terminator (1984), Pesadilla en Elm Street (1984), Critters (1986) o Depredador (1987).

  

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Y ahora que ya hemos aposentado fuertemente los cimientos de lo que he venido a contar hoy, demos un salto a la primera década del 2000. De hecho, la semilla de esta fructífera generación se plantó a finales de la década anterior, pero está claro que el cine no es una fórmula exacta y los trabajos que citaré ahora son claros hijos del 2000. Pese haber sido concebidos a finales de los 90. En 1999 tenemos una cosecha excepcional a nivel de arranque cinematográficos. George Lucas dejó por fin lista su continuación de Star Wars y nos presentó la primera entrega de su trilogía de precuelas ("Star Wars Episodio I: La amenaza fantasma"). Esta trilogía se adentró en la década del 2000 hasta 2005. Más por sorpresa nos pilló Matrix, una trilogía -esta vez original, sin productos previos- del mismo 1999 cuyos atributos eran unos oscuros mundos virtuales mezclados con un futuro apocalíptico. Sin duda estos dos arranques de historia no necesitan presentación. Pero algo que sin embargo a muchos se nos pasó fue que en ese mismo año se sentaron las bases de un fenómeno que todavía hoy sigue ondeando con éxito, las adaptaciones de cómics famosos. Es muy revelador que en 1999 se diera el pistoletazo de salida a dos franquicias comiqueras, cada una a un lado distinto del Atlántico. Se trata de Spiderman y Astérix, dos precursoras que han contado con 3 y 4 entregas respectivamente. Esta moda se reafirmaría como una tendencia de éxito al año siguiente, con el estreno de X-Men, serie que en dicho decenio contaría con 3 entregas y un spin-off dedicado a Lobezno ("X-Men Origins: Wolverine", 2009). Y como sucesor - algo pobre, todo sea dicho- de la tradición de las películas concatenadas de terror, aquel año arrancaban las películas de Destino Final.

  

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Tras este potente prólogo, la década llegó oficialmente acompañada de otros dos importantes arranques en 2001. El primero de ellos era la traslación al cine de fenómeno de fantasía más multimediático en mucho tiempo, Harry Potter ("Harry Potter y la Piedra Filosofal", 2000). El joven mago y su séquito terminó por dejar tras de sí un legado de 8 películas y unas arcas a rebosar. Y sin dejar el mundo de la magia y la fantasía, aunque en un continente muy lejano al mago Harry, 2001 también nos brindó el flamante estreno de la adaptación fílmica de El Señor de los Anillos ("La Comunidad del Anillo",2001). Tres entregas que marcaron a fuego un nuevo concepto: el cine de fantasía de manufactura solemnemente profesional, disfrutable sin complejos por el público maduro.

Entre 2002 y 2005 los primeros miembros de esta lista fueron concluyendo, y hay que reconocer que las franquicias que sustituyen a estas ya no suponen tanta calidad, pese a contar con su público devoto. Son estrenos de estos años las franquicias Underworld y Piratas del Caribe, ambas no necesitan presentación, una y otra arrancan en 2003, e igualmente cuentan con 4 entregas hasta la fecha. Aunque continúan vivas y pueden dejar más entregas. De este periodo también se me ocurre destacar Las Crónicas de Narnia, adaptación de una renombrada serie de novelas de fantasía que desde 2005 intenta sobrevivir como puede en el mundo del cine actual. Y terminamos esta lista con dos barcos que zarparon ya hacia el final de la década. El primero es el hiper (violento, mareante, excesivo) conjunto de películas dedicadas a los famosos robots Transformers (3 entregas desde 2007). Esta propuesta pretende mostrarnos batallas de ciencia ficción con extremo realismo, aunque el espectador no siempre sepa qué está viendo. Al año siguiente verá la luz otro fenómeno como los que acontecieron casi 10 años antes. La saga de Crepúsculo se estrenó en 2008 demostrando que la fórmula todavía tiene mucho por decir a la hora de atraer público a los cines, dando a entender que hay vida para esta tendencia en los años venideros.

Por si lo expuesto antes no resulta del todo claro, pueden encontrarse la información resumida en el siguiente gráfico.



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¿Qué conclusiones podemos extraer? Que la década del 2000 fue muy fructífera en cuanto a sagas de fantasía y ciencia ficción. Mientras que en la década de los 90 teníamos esporádicamente continuacines de sagas de años anteriores ("Terminator 2", "Aliens 3", "Depredador 2"); en este decenio en realidad arrancaron muy pocas sagas relevantes - Parque Jurásico y Blade, aunque esta última tiene más entregas en los 2000-. Sin embargo, en el año 2003 coexistían nada menos que 10 sagas cinematográficas con vida, un dato nunca antes igualado en toda la historia del cine. En total, he hablado de 12 franquicias, y seguro que me dejo alguna que otra importante. Esto demuestra que, pese a que son muchas las voces que se alzan en contra de la calidad del cine actual, los aficionados a la ciencia ficción, los cómics y la fantasía no nos podemos quejar de oferta a la que acudir.

¿Y cuáles pueden ser las causas de este fenómeno? Es difícil de asegurar. Posiblemente la accesibilidad a unos efectos especiales dignos y creíbles sin necesidad de un presupuesto prohibitivo es una de ellas. Y puede que también el éxito de esas tempranas ofertas (Star Wars, Matrix, Spiderman) haya dado alas a las grandes compañías a arriesgarse durante todos estos años. O puedo que se trate simplemente de una moda autoimpuesta. Ahora tocan franquicias y el año que viene volvemos al cine de autor. A fin de cuentas, la obra de Tolkien o C.S. Lewis; o Spíderman, X-Men y compañía ya existían en los 90. Pero antes de seguir con las divagaciones prefiero dejar los datos sobre la mesa y que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Tan sólo me gustaría acabar declarando que espero que en la presente década, e incluso en las siguientes, haya tanto por ver como en la abundante década del 2000.

Raúl Martin

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