EL CINE DE MONSTRUITOS DE LOS 80 Y 90

Artículo creado por Raúl Martin y maquetado por Kurtz para La Órbita de Endor.
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El cine realizado con títeres y marionetas, con el debido apoyo de las tecnologías más punteras en efectos especiales del momento, prometía increíblemente a principios de los años 80 del siglo pasado. El estreno de "Cristal Oscuro" (The Dark Crystal, 1.982) de Jim Henson, consiguió que muchos auguraran un prometedor futuro a esta novedosa técnica (Pulsa sobre la imagen para ver el póster de la película a mayor tamaño). Ya habíamos encontrado ejemplos de marionetas en películas anteriores, en la saga de "Star Wars" sin ir más lejos, pero la cinta antes citada tal vez supuso el espaldarazo definitivo para que muchas producciones dejaran atrás las animaciones de maquetas capturadas fotograma a fotograma ("Stop Motion") y se animaran a crear sus criaturas imposibles mediante sofisticadas figuras articuladas mecánicamente que aportaban más realismo al conjunto. Al fin y al cabo, de esta manera las criaturas formaban parte de la acción y quedaban mucho mejor integradas en las escenas. Y volviendo al principio del texto, la cosa prometía mucho. Sin embargo, esta técnica irremediablemente terminó por llegar a la Serie B (Películas de bajo presupuesto, muchas de las cuales no llegaron ni al cine), generando así una corriente de imitaciones y distorsiones aberrantes que arrastraron el buen nombre de estos efectos por el suelo a la vez que crearon el divertido, efímero y friky género del "Cine de Monstruitos".

Servidor coloca el pistoletazo de salida con el estreno de "Gremlins" (1.984), dirigida por Joe Dante y producida por Steven Spielberg (Pulsa sobre la imagen para ver el póster de la película a mayor tamaño). Esta película sentó cátedra presentando unos principales elementos que más adelante mutarían descontroladamente: adolescentes, marionetas de monstruos y terror edulcorado indisolublemente acompañado de dosis generosas de humor y desenfreno. Recordemos que el argumento nos hacía partícipe de como a un chico le regalaban por navidad un Mogwai llamado Gizmo, una entrañable criaturita casi de peluche la cual requería unos cuidados muy severos o se convertiría en un ser muy peligroso. Y como en toda película del género que se precie, las cosas terminan por torcerse y un aluvión de bichos verdes, gamberros y asesinos llamados gremlins asola el tranquilo pueblo donde trascurre la acción. Cabe decir que la película en un principio iba a inclinarse mucho más al salvajismo y el terror. En la mente del guionista Chris Columbus se encontraban ideas como que el cariñoso Gizmo se transformara en el peligroso Stripe; que los gremlins decapitaran a la madre del protagonista; o que devoraran a todos los clientes de un McDonalds. Sin embargo, la mano de producción de Spielberg se ciñó sobre el freno creando la película para todos los públicos que finalmente tantos millones de niños y jovencitos vieron. Una curiosidad, el anteriormente citado productor estuvo considerando la opción de entregar la dirección a nada menos que a Tim Burton, pero lo declinó porque en aquel momento no había rodado todavía ningún largometraje.

Y terminamos el repaso a la demasiado corta saga de Gremlins hablando de su secuela "Gremlins 2: La nueva generación" (Gremlins 2: The New Batch, 1.990). En esta ocasión también repitió Joe Dante como director, pero sólo después de que el estudio pronosticara que las otras propuestas fracasarían (los gremlins en Las Vegas, o en Marte fueron algunas de ellas) y le concedieran al cineasta un completo poder sobre el proyecto. El resultado fue que nuestros queridos monstruitos se trasladaban a la gran ciudad y experimentaban con la genética; consiguiendo un resultado netamente más a lo grande. Pero incomprensiblemente la saga acabó ahí, demasiado pronto en opinión del que suscribe.

Gracias al éxito la primera entrega de Gremlins, el dique explotó inundando los cines de criaturas pequeñas pero muy predadoras y revoltosas. En 1985 se incluía en la película capitular "Los Ojos del Gato" (Cat's Eye) la historia de un gnomo ladrón de alientos que es detenido por un felino común, personaje este primero que asustaba a la par que dejaba al espectador con una media sonrisa. Pero la gran competitividad no aparecería hasta que irrumpieron "Ghoulies" (1985), película asentada por completo en la casposa Serie B. Se trataba de unas criaturas accesorias y sucedáneas de los gremlins, aunque en este caso eran demonios invocados por adolescentes descerebrados. La fórmula se prolongó hasta la extenuación con "Ghoulies II" (1988) (Pulsa sobre la imagen para ver el póster a mayor tamaño), "Los ghoulies van a la universidad" (Ghoulies III: Ghoulies Go to College,1991), e incluso el más difícil todavía: "Los ghoulies tras el amuleto maldito" (Ghoulies IV, 1994). Creo que tras leer los títulos poco más habrá que añadir sobre los derroteros adquiridos por la franquicia. Sin embargo, en su primera fase los ghoulies no fueron concebidos como imitación a los gremlins, dado que el proyecto comenzó su desarrollo en 1983, antes de que las criaturas de Joe Dante se dieran a conocer, bajo el título de Beasties. Y dicho esto, tampoco nadie se cree que no estuvieran pensando en Gizmo y compañía a la hora de dar los retoques finales a la primera entrega.

Sin embargo, en 1986 llegaría la franquicia que probablemente se constituya como la más justa adversaria de Gremlins. Estamos hablando de "Critters" (1986) (Pulsa sobre la imagen para ver el póster a mayor tamaño), dirigida en su primer entrega por Stephen Herek, la insegura apuesta de New Line Cinema por eclipsar a los gremlins. Estamos hablando de un producto con la calidad muy por debajo de la barra de flotación mínima, donde además de los monstruitos de turno salían unos cazadores alienígenas muy a lo "Terminator" (¿fueron acaso la fuente de inspiración para el T-1000?), y además los clichés se repetían constantemente. Pero nos encantaba, para qué vamos a negarlo. En este caso las traviesas criaturas provenían del espacio exterior, y aterrizaban en nuestro planeta para poner huevos y extender implacablemente su número. Me reitero en lo de antes, los efectos especiales no eran nada del otro mundo, y el papel de los actores todavía menos. Pero era tan bajo el nivel del género que unos cuantos chistes y una película de aspecto profesional bastaba para constituirse en la principal candidata para ocupar el segundo puesto. Por cierto, los critters asustaban un poquito, pero tenía un serio problema de efectividad. En la primera película tan sólo consiguen eliminar a dos humanos, una vaca y unos cuantos pollos. De manera que si proseguimos con el repaso de las aventuras de estas criatura peludas lanzadoras de dardos, vemos que su presencia en las televisiones de medio mundo se prologó a lo largo de sendas continuaciones: "Critters 2" (1988), "Critters 3: La venganza" (Critters 3, 1991) con un imberbe Leonardo Dicaprio y "Critters 4" (Critters 4: They're Invading Your Space, 1992). Una vez más, entrega más entrega hasta el hastío generalizado.

Y llegamos ya a la recta final de este repaso destacando una película que reconozcámoslo, no aparecería aquí si no fuera por la ascendente trayectoria que posteriormente disfrutaría su director. Servidor se refiera a "Meet The Feebles" (1989) (Pulsa sobre la imagen para ver el póster a mayor tamaño), dirigida por nada menos que Peter Jackson. Entra en el género de los monstruitos con calzador, ya que sería más bien una película de marionetas nacida con el hálito de parodiar a Los Teleñecos. Sin embargo, hay elementos comunes a las obras cinematográficas antes tratadas en tanto en cuando que aquí también encontramos criaturas deformes con un inagotable arsenal de irreverencia y ganas de provocar el desastre. Así es, las marionetas del padre cinematográfico de "El Señor de los Anillos" eran maleducadas y violentas como sus compañeros de género, pero además tampoco le hacían ascos a la escatología o las drogas. Desde luego que este fue un producto curioso, aunque ya más alejado del consumo masivo. Aunque de regreso al género de monstruitos más - por decirlo así- ortodoxo, vale la pena antes de marcharse enumerar aunque tan sólo sea de pasada otras cintas como "Munchies" (1987, un viejo demonio despertado en la actualidad que se multiplica para volverse más degenerado y asesino), "Hobgoblins" (1988, pequeños y feos alienígenas que vuelven tus fantasías contra ti) o "Beasties" (1989, de nuevo un grupo de alienígenas del futuro con ganas de violencia).

Desde luego que el género de monstruitos no fue ni mucho menos algo imprescindible, pero sin duda estuvo compuesto por películas cuyo denominador común era las ganas de divertirse y divertir. Y todavía hoy recomiendo que se recupere cualquiera de estas películas a la hora de desconectar de la rutina y pasarlo bien con un cine cutre hasta la saciedad, pero a su vez representativo de una época y unos medios que nos llena a muchos de nostalgia. Todo aquello ya ha quedado superado, como sucediera con el "Stop Motion", las marionetas han sido jubiladas gracias a los efectos digitales, supongo que para bien del cine en general. Pero ahí quedan esas películas, cuyas criaturas demostraron que se podía transmitir imaginación con unos medios más rudimentarios. Aquí se termina el artículo, a la espera de que alguna lumbrera de Hollywood nos vuelva a traer de vuelta este género.

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