NAUSICAÄ (HAYAO MIYAZAKI): UN MANGA DE ALTOS VUELOS

Artículo creado por Raúl Martin y maquetado por Kurtz para La Órbita de Endor.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentimiento de su autor.
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Tras la brillante exposición realizada por mis compañeros al respecto de la obra cinematográfica Nausicaä del valle del viento (Kaze no Tani no Naushika, 1984), englobada en el extenso repaso que nuestro querido podcast La Órbita de Endor está realizado sobre el genial Studio Ghibli, servidor se sentía con la responsabilidad de hablar del manga surgido paralelamente a la película. De esta forma se cerrará el círculo entorno a un universo tanto gráfico como literario fascinante, nacido en torno de valores tan imperecederos como el respeto y la sabiduría de la naturaleza de nuestro planeta. Como muchos ya intuirán que el abajo firmante no es eminencia alguna en el campo del manga, mi comparación tendrá lugar entre las aventuras en tinta y papel de la sufrida princesa Nausica con respecto al cualquier obra en cómic sin importar su género. Y créanme queridos amigos que lo planteado por el autor Hayao Miyakazi es una obra que en mi opinión ocupa una escala artística comparable a los mejores exponentes del cómic occidental, sea comicbook americano, BD franco belga, u otra categoría que se nos pueda ocurrir.

Pero vayamos al principio. Nausicaä del valle del viento surge cuando a Hayao Miyazaki se le plantea de la mano del productor Toshio Suzuki el dilema de que no era posible realizar una obra de animación sin antes haber la historia tomado forma de manga. De ahí que en 1982 dé comienzo la producción de una extensa obra gráfica que concluirá en 1994, nada menos que 12 años después. ¿Las razones de esta dilatación temporal? Sencillamente eran los compromisos adquiridos por el autor con el Studio Ghibli, cuya realización de los maravillosos films hoy tan conocidos tenían como consecuencia largos hiatos de cara al trabajo en este manga. Sin embargo esta cocción a fuego lento conseguiría un resultado tremendamente satisfactorio al no ser Nausicaä un proyecto rutinario. Aunque a los ávidos lectores nipones de la revista Animage -publicación donde vio la luz la versión serializada de la obra- seguramente les hubiera gustado algo más de celeridad en la producción de las fastuosas páginas que Miyakazi creaba. La obra ya había desembarcado en occidente incluso antes de su finalización, Viz Media publicaba su primera edición inglesa en 1988. Su homónimo francés tiene lugar de manera algo tardía en el 2000, algo curioso teniendo en cuenta la reverencia que existe en el país galo hacia el manga. Y en España Nausicaä brota en 2001 en una edición de 6 volúmenes publicada por Planeta DeAgostini.

    

Hayao Miyazaki y una portada del manga (Pulsa sobre ella para verlas a mayor tamaño)

Una vez cultivada y germinada la trayectoria editorial de Nausicaä del valle del viento, tal vez sea el momento de pasar a su análisis. Se podría principiar hablando por ejemplo del guión. Como sabrá todo aquel respetable que se haya aproximado a esta ficción sea mediante su versión cinematográfica, manga, o ambas, estamos ante una historia de ciencia ficción pos apocalíptica. Como tanto gusta en la ficción japonesa, el mundo creado en Nausicaä muy poco tiene que ver con el nuestro, hasta el punto que es imposible reconocer rasgo alguno de la tecnología, la flora o fauna. Incluso el mapa geopolítico presentado en este mundo es incomprensible para nosotros al principio. Se nos describe aquí un planeta tierra muy afectado por un cataclismo que ha dejado como secuelas un mundo altamente contaminado, siendo su mayor herida océanos ácidos y una basta jungla tóxica -inhabitable para nuestra raza- que apenas deja territorios hábiles para que el hombre sobreviva. Y por si esto no fuera poco, la fuerza dominante resulta ser diversas razas de insectos gigantes contra los que nuestra especie poco puede hacer. Con esta premisa inicial, el manga nos narrará una serie de enfrentamientos entre los dos imperios reinantes así como la manera en que esta contienda afecta al resto de pueblos supervivientes. Todo ello presenciado en primera persona por la princesa Nausicaä, cartel de la obra y paradigma de la heroína en este manga.

Pese a que título de la obra se personaliza concretamente en un sólo personaje, la trama de Nausicaä del valle del viento podría considerarse más bien coral. Puesto que son tantos los personajes que surgen a raíz de la disección del mundo desplegado ante nosotros - el imperio de Tormekia, de Durku, el Valle del Viento, Pejite, los hombres del bosque y un largo etcétera - que inevitablemente Nausicaä ha de ceder en varias ocasiones el testigo del protagonismo a otras personas. Las tramas tampoco se suponen sencillas, puesto que buscando el realismo de un mundo vivo los acontecimientos -principalmente actos bélicos en una lucha de poder entre dos potencias - van acompañados de consecuencias políticas, religiosas y sociales. De esta manera al finalizar esta extensa obra se ha desplegado un inmenso tapiz por donde han paseado elementos como el ecologismo, la ciencia, la magia, las conspiraciones o la épica entre otros muchos. En resumen, la historia impresa en esta obra requiere un consumo sin prisas y curioso, de un lector dispuesto a sumergirse profundamente en los ricos escenarios y temas que Miyakazi tan adecuadamente plantea.

  

Dos imágenes de la princesa Nausicaä
(Pulsa sobre ellas para verlas a mayor tamaño)

Y si el guión supone de por sí reclamo suficiente para leer el manga que hoy tratamos, el dibujo termina por convertir Nausicaä del valle del viento en una obra inigualable. Miyakazi dibuja unos ambientes y escenarios con un realismo mágico como nadie más sabe hacer. Una composición de página con viñetas no excesivamente grandes describe un mundo inmersivo de detalles realmente increíbles. Si bien en la película se denota el esmero puesto en los paisajes, la selva y los diseños de las aeronaves, se podría afirmar el nivel del manga supera con creces lo mostrado en el cine. Ver las páginas por donde los personajes deambulan por una jungla tóxica de pura fantasía; o atender a los levitantes momentos donde se plasman el vuelo de las naves -verdaderos castillos navegantes-; o ser testigo de las intensas batallas de infantería, repletas de jinetes cabalgando esas particulares aves gigantes tan características... todo resulta una experiencia prácticamente imposible de describir. El dibujo se ha de "leer" con tanta atención como el texto, ya que una composición de página recargada para los cánones actuales puede en un principio propiciar un sensación se saturación para el lector. El manga y el cómic era así en los 80, y hay que acostumbrarse. A todo esto puedo asegurar que muy pronto se conecta con el tempo y el estilo gráfico del autor quedando atrás dicho ligero efecto de saturación.

Tras ensalzar las grandes maravilla gráficas que esconde esta obra, bien se debería hablar de algún que otro punto flojo que tal vez el lector atestigüe. Es difícil encontrar grietas en una labor gráfica como la que aquí tenemos, que coloca a Miyazaki entre los maestros absolutos del noveno arte (Otomo, Shirow, Moebius, Foster, Eisner, Kirby, Bolland...). Aunque tal vez alguien profano al mundo del cómic en general y al manga en particular le extrañe la sencillez con la que los personajes están caracterizados, o la brusquedad de la expresiones en algunos momentos. Se trata todo ello de parte del común lenguaje en el manga utilizado. Y si bien aquí dichos diseños de seres humanos y composición de fisonomía están muy por encima de muchos otros mangas, pedir a un dibujante japonés que no utilice las bases de su propio género sería como haberle pedido a Cervantes que no utilizara parágrafos en sus obras. La fisonomía de los personajes forma parte del concepto del manga y la caricaturización hasta cierto punto es un recurso irreemplazable en el género del cómic en general.

  

Dos imágenes de la princesa Nausicaä
(Pulsa sobre ellas para verlas a mayor tamaño)

Y ya como despedida formal al artículo, me gustaría subrayar algunas diferencias existentes entre el manga y la película, con la intención de convencer a aquellos amantes de la obra del Studio Ghibli que no vean razón alguna para acercar este manga hasta sus ojos. Partimos de la base que en las viñetas de NAUSICAÄ se desarrollan más profundamente todos y cada uno de los elementos de la película, amén de conceder otro final a la historia. Los que se queden en la película no se sorprenderán con el giro argumental que experimentan personajes como Kushana, o Kurotowa (Krotoa). Tampoco tendrán el placer de conocer Selm del Pueblo del Bosque (habitantes de la jungla tóxica), El Amo del Jardín y su precioso antílope, o asustarse ante la presencia de las terroríficas Hidras (descomunales seres con aspecto de cactus antropomorfo). Sirvan estos puntos como meros ejemplos de muchos detalles enriquecedores presentes en el manga y ausentes en la película. Pero el aspecto más primordial que pone por delante la obra impresa a la de celuloide es sin lugar a dudas la incursión del imperio Durku. Poco o nada se dice de este poderoso país en la película. Es en el manga donde el espectador conoce a la única fuerza que puede hacer frente a la poderosa Tormekia de la princesa Kushana. Durku, liderados por los déspotas hermanos Namulith y Miralupa, obsesionados en todo momento por prolongar artificialmente su vida mediante oscuras prácticas científicas, en el manga son responsables de peligrosas prácticas como la creación de catastróficas armas biológicas que pondrán en peligro a todo el planeta. Es de hecho la incorporación del imperio Durku lo que da pie a las épicas batallas entre inmensos ejércitos que por desgracia el espectador sólo del film nunca conocerá.

En definitiva, sobran las razones para dedicar algo de tiempo a leer la versión en tinta de NAUSICAÄ DEL VALLE VEL VIENTO. Aunque tal vez la primera y principal sea que nos encontramos ante una ejemplar obra maestra del cómic.

© Raul Martín
28 de Enero de 2.013

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