BREVE INTRODUCCIÓN AL SELLO VERTIGO

Artículo creado por Raúl Martin y maquetado por Kurtz para La Órbita de Endor.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentimiento de su autor.
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Una de mis mayores debilidades en el mundo del cómic es el Sello Vertigo, una marca que ha englobado una gran cantidad de cómics que me han hecho disfrutar enormemente a lo largo de los años. Dudo que alguien ajeno a la afición de los cómics le suene mucho Vertigo, principalmente debido a que sus obras casi no han sido adaptadas a otros medios. Y cuando esto ha ocurrido, con películas como "Constantine" (Francis Lawrence 2.005), "Stardust" (Matthew Vaughn 2.007) o la reciente "Los Perdedores" (Sylvain White 2.010), la trascendencia ha sido más bien escasa. Sin embargo, para los aficionados a las viñetas el nombrar a este sello de la editorial DC Comics se traduce en sinónimo de obras de calidad y buenos guiones.



Logotipo del sello Vertigo

El sello Vertigo nace en 1993, como he dicho antes en el seno de la importante editorial DC Comics. La precursora de este proyecto fue la editora Karen Berger, especializada en colecciones de un tono más adulto y experimental, que propuso crear una nueva marca que diera identidad a todas aquellas historias y personajes más adultos que no encajaban del todo en el Universo DC convencional. De esta manera a principios de los 90 se emanciparon colecciones como Hellblazer, Swamp Thing o Sandman. Otra parte importante del trato sería que Vertigo también acogería trabajos de autor con personajes y situaciones propias, los cuales continuarían siendo propiedad de sus creadores y contarían con plena libertad a la hora de narrar historias.

     

Portadas de los cómics Hellblazer, Swamp Thing y Sandman
(Pulsa sobre ellas para verlas a mayor tamaño)

Gracias a esta innovadora cláusula Vertigo consigue grandes éxitos de crítica y el apoyo de un público fiel. Marvel Comics, la eterna competidora de DC, había probado en varias ocasiones algo similar obteniendo tan sólo fracasos. Así nacieron colecciones nuevas como Predicador (un irreverente cura que abandona la iglesia y se dedica a buscar a dios para rendirle cuentas en compañía de un vampiro y una loca de las armas); Los Invisibles (las aventuras de una célula terrorista que lucha contra un enemigo invisible que lava el cerebro a las masas); o Transmetropilitan (un cínico periodista que en un futuro no muy lejano escribe artículos polémicos e incendiarios).

De esta forma se fueron conjugando colecciones del antiguo universo mágico de DC con obras originales que exploraban otros territorios como el género negro (100 Balas), el bélico (Historias de la Guerra), el post-apocalíptico (Y el último hombre), o el de la fantasía tradicional adaptada a nuestros días (Fabulas). Estos sólo son algunos ejemplos a destacar de una verdadera avalancha de productos compuesta por colecciones regulares, mini series y tomos/novelas gráficas. Un variado catálogo donde el lector seguro que encontrará una obra que sea de su agrado. Y lo más importante de todo es que no es necesario saber nada de cómics para disfrutar de Vertigo, dado que la mayoría de sus propuestas son independientes y auto conclusivas, amén de poseer características que lo emparentan más con el género novelístico que con el cómic de superhéroes tradicional.

        

Portadas de los cómics 100 Balas, Y el último hombre, Historias de la Guerra y Fables
(Pulsa sobre ellas para verlas a mayor tamaño)

Tan sólo basta con pasarse por una librería especializada de cómics y preguntar al dependiente por Vertigo explicando un poco tus gustos y tendencias; o detenerse en la sección de cómics de ciertas cadenas generalistas, buscar "VERTIGO" en la portada, y leer la sinopsis del cómic. Las colecciones nombradas hoy son un perfecto reclamo para empezar, aunque he de confesar al lector que en la actualidad hay dos series de Vertigo que encantan al que hoy les escribe: la oscura serie criminal Scalped, y el drama de política ficción DMZ. El sello Vertigo tiene mucho que ofrecer sean lectores de cómics o simples amantes de la literatura, aquel que pruebe con estas historias seguramente lo agradecerá. Incluso puede que cambie para siempre su concepto de lo que el cómic puede ofrecer.

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